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Sevilla FC: No se dice decepcin, se llama fracaso


No s porque debemos huir de las palabras y su significado. Si se habla de triunfos como de caramelos en el deporte, tambin se puede hablar del antnimo de triunfar, que es fracasar. Sin sonrojarnos demasiado (los que no lo hayan hecho todava), sino simplemente mostrando con total honestidad cul ha sido el papel del Sevilla en esta Champions. Y no vale ahora mirar para otro lado. Si las excusas no servan en la previa, menos lo deberan hacer en el postpartido. Una ocasin real de gol en un partido donde slo te vala la victoria para pasar. Traduzco: debas hacer un partido perfecto en defensa para que te sirviese ese mnimo riesgo ofensivo. Vamos, lo que habitualmente no sale bien. O por lo menos en la Champions. Porque en un grupo de equipos sin nombre, el que ha sido borrado es el del Sevilla, quien ofrece una imagen temible segn en qu escenarios. En esta competicin, cuando no le doblega uno superior, toca que otros menores se le suban a las barbas. Quizs porque el cuajo de conjunto serio y eficaz con el que seoringuetea por Espaa no vale en Europa. Un grupo de veinteaeros prometedores han castigado a un Sevilla que sigue mostrando una segunda unidad ms bonita que buena (algunos deberan ver la Champions en postales, o en los chirtmas tpicos de esta poca, no en la hierba). Lo que es sabido, pero que a veces deben abofetearte a la cara para que te des cuenta.

Estos golpes slo deben servir para ver qu quizs el camino emprendido no es el mejor. Hablo de la reconstruccin de la plantilla. No es slo que el banquillo, por momentos, no sea capaz de aportar soluciones al nivel de calidad de la Champions. Bueno, no exactamente. Al nivel de calidad del grupo del Sevilla en la Champions. Podemos decir lo que queramos, pero no pasar en el grupo G tiene miga. Y es que Lopetegui y Monchi se han agarrado a un equipo que nunca se libera y que, pese a que su idea de juego requiera correr ms que los dems, cada da tiene menos piezas para ejecutarla. Sin el sostn de seguridad, el Sevilla sera un castillo sin cimientos, es decir, no lo tendra. Se le ha tenido que dar el mando de las operaciones a dos grandes jugadores como Rakitic y Papu Gmez, a los que se les bajan las medias en partidos de alto ritmo. Otra vez. No s cundo habr que darse cuenta de ello. El Dortmund vapule al Sevilla en una parte no hace tanto. Jugadores con un cach por las nubes. Son capaces de poner la pelota donde quieren. Pero competir requiere de otros conceptos ms bsicos. Fuerza, rapidez, fsico, entrega… Si por momentos las piernas no obedecen al cerebro o no dibujan lo que en tu cabeza se ve del carajo, es que quizs sostener el proyecto en futbolistas de ese perfil no sea lo adecuado.

Esto iba por el director deportivo, quien ahora tendr que acudir al mercado para firmar sin efectivo. Deber pedir prestado en el mercado de las cesiones. Esto no contentar a Julen Lopetegui (quien tampoco debera seguir empeado en los Tecatito e Isco de turno, ms de lo mismo), quien mostraba la habitual cara de pocos amigos de estas situaciones. Esta Champions ha sido la muestra evidente de la frustracin de un entrenador que vive una revlida constante. No s si consigo mismo, con el entorno o con aquellos que lo miran desde una mirilla a 500 kilmetros. La responsabilidad nunca me dio la sensacin de atenazarle en aos anteriores. En esta Champions se lo ha llevado por delante. Ha sacado lo peor de su equipo. Nervios, imprecisiones, jugar sin cabeza… Todo parte de ciertos planes donde al acunamiento permitido en la Liga te salta por los aires en Europa. Para despus, deprisa y corriendo, tener que solucionar la papeleta desde el banquillo. Con marcador igualado es ms sencillo acertar. Cuando ya est en contra, la gestin es altamente inflamable.

Mi pensamiento sigue estando en esa sensacin de que el proyecto va dando pasos hacia una reconstruccin separando los caminos de despacho y banquillo. Es slo una sensacin. Puede agravarse en noches as. Etapas y momentos. La Europa League puede convertirse en la mayor ilusin del sevillismo. El tiempo todo lo cura. Cuando toque. Y, quin sabe si el Rey Mago Monchi sea capaz de envolver las piezas que Lopetegui necesita para cambiarle el aire a su equipo. Pero si ni tres Europa League le valieron a Emery para contentar a todos, menos lo har Julen (tcnico gigantesco) con decepciones de este calibre. Fracaso mejor dicho, no vaya a caer yo tambin en el juego de suavizar la realidad. No tiene nada de suave. Sino que se lo pregunten al que hizo el presupuesto y hoy est pensando de dnde saca 30 kilos.




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