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¿Quién dijo los pijos de la vela? Desmontamos el mito


La frase de que la vela es un deporte de pijos la he escuchado muchas veces… Es un cartel difícil de quitar porque lo que se ve desde fuera son unos chicos rubios en bermudas y con gafas de sol montados en un barco muy molón… Pero la realidad es bien distinta. Para que todo este circo funcione hay un montón de gente detrás que se esfuerza mucho. Al que piense así, me lo mandas y en un par de días trabajando con nosotros, ya te digo que cambia de opinión“, asegura Pablo Rosano, el jefe del equipo de tierra de la escuadra española de SailGP que estos días se encuentra en Plymouth, en el tercer evento de la tercera temporada.

Los barcos de la Fórmula 1 del mar, como se la conoce porque los catamaranes voladores F50 superan los 100 km/h, están construidos con materiales que no tienen nada que envidiar a los de los monoplozas y, como en el deporte del motor, está todo monitorizado en tiempo real con la telemetría. Pero si hablamos de los recursos personales de ambos equipos, encontramos grandes diferencias. En este caso, el equipo de tierra español lo forman sólo 3 ó 4 personas que trabajan a destajo en jornadas de 12 ó 13 horas diarias.

El trabajo invisible

Viajan cinco días antes de cada Gran Premio y se van tres días después de que acabe. Preparan la base, montan el barco que se transporta en piezas dentro de containers, ensamblan el ala (vela) en el barco antes de ponerlo en el mar, se encargan del mantenimiento de las piezas y mientras el barco navega, les siguen con un barco de apoyo y tras navegar (entrenamiento o competición), sacan el barco del agua, le quitan el ala y hacen la revisión general de todos los sistemas.

Pablo Rosano, jefe del equipo de tierra del ESPSailGP.

Pablo Rosano, jefe del equipo de tierra del ESPSailGP.

“En la Copa América teníamos calculado que para una hora de navegar, necesitábamos 10 horas de trabajo. Creo que en SailGP el ratio es aún mayor”, reconoce Rosano. “Sólo para preparar los barcos, montar las alas y estar preparados para navegar es un proceso de cuatro horas y otras cuatro para sacarlos del agua y desmontarlos”, añade. Y esto se hace diariamente para navegar como máximo cuatro horas al día. En ese trabajo invisible, SailGP cuenta con un equipo de unas 70 personas para los 9 barcos, que serían como los mecánicos de la F1.

Sólo para preparar los barcos, montar las alas y estar preparados para navegar es un proceso de cuatro horas y otras cuatro para sacarlos del agua y desmontarlos

Pablo Rosano, jefe del equipo de tierra

La labor de los regatistas tampoco empieza y acaba en el mar. Ni mucho menos. “Nuestros días son muy intensos. Hacemos las preparaciones finales en el barco antes de salir, lo sacamos al agua con la grúa, navegamos y volvemos a subir el barco a tierra, lo limpiamos y recogemos. Y ya cuando hemos terminado con nuestras responsabilidades con el F50 es cuando nos centramos en hacer un minucioso análisis del día”, explica Florian Trittel, trimmer del ala (vela).

Mucho más que navegar

Y al acabar cada Gran Premio, todos los regatistas ayudan al equipo de tierra a desmontar el F50 Victoria. “Me encantaría que todo aquel que piense que somos unos ‘pijos de la vela’ pudiera compartir un único día con nosotros de 7 de la mañana a 12 de la noche trabajando, literalmente, sin descanso”, dice Jordi Xammar, el piloto y patrón del equipo español.

Trittel extiende la invitación. “Todos en algún momento expresamos juicios sin tener conocimiento real de la causa. Invitaría a que trabajaran con nosotros un par de días para que después vean si opinan igual o no”, añade.

El caso de SailGP no es una excepción dentro de la vela. Hay mucho trabajo invisible del que la gente no es consciente. “En cualquier clase en la que navegues, el regatista tiene que preocuparse del material, nadie lo hace por ti. Tenemos un barco que hay que montar, desmontar y mantener. Y a eso súmale las horas de furgoneta de un lado a otro llevando el material, muchas veces más de 24″, explica Paula Barceló, que antes de viajar a Plymouth con SailGP fue de Santander a Marsella con el material del 49er FX, clase olímpica en la que compite junto a Támara Echegoyen.

En cualquier clase en la que navegues, el regatista tiene que preocuparse del material, nadie lo hace por ti

Paula Barceló, tripulante de 49er FX y del equipo español de SailGP

Florian Trittel, que hace lo propio junto a Diego Botín en SailGP pero también en 49er, se proclamó el 10 de septiembre campeón de Europa junto a él en Aarhus (Dinamarca). El catalán regresó desde allí en coche junto a otros compañeros y turnándose a la hora de conducir para llevar el material del barco hasta Santander, su base y donde está el Centro Especializado de Alto Rendimiento de Vela.

Florian Trittel, trimer del ala, en labores de tierra / SAILGP

Florian Trittel, trimer del ala, en labores de tierra / SAILGP

Este deporte se ha profesionalizado mucho con el paso de los años y conlleva tareas logísticas, más allá del entrenamiento en el agua, el análisis de los vídeos o la parte física”, recuerda María Cantero, una de las últimas incorporaciones al equipo español de SailGP y que compite junto a Patricia Suárez en 49er FX. “Yo estoy harta de que me digan que es un deporte de pijos y que no vean los esfuerzos que hacemos”, añade Nora Brugman, otra nueva incorporación al equipo de ‘Los Gallos’ y tripulante de Jordi Xammar también en la clase olímpica 470.




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