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Las bajas temperaturas inducen una molécula antiinflamatoria que contrarresta la obesidad




Las investigaciones continúan desentrañando el complejo papel que juega la inflamación en la obesidad y la influencia que tiene en los efectos posteriores, como la resistencia a la insulina, el control de la glucosa y el riesgo de diabetes. Un nuevo estudio aporta nuevos conocimientos importantes, demostrando cómo las bajas temperaturas pueden estimular la liberación de una molécula que revierte este tipo de inflamación y reduce el peso corporal en ratones, sentando las bases para nuevas terapias que inducen efectos similares en humanos. El estudio dirigido por el equipo del Centro de Diabetes Joslin y del Hospital Brigham and Women’s, indagó sobre las formas en que la inflamación crónica de bajo grado puede conducir a problemas de salud relacionados con la obesidad. Estudios previos habían demostrado que la exposición al frío puede mejorar la sensibilidad a la insulina, tanto en humanos como en roedores y, también, que puede generar mediadores lipídicos de la inflamación en lo que se conoce como grasa parda. La grasa parda se diferencia de la grasa blanca (el tipo de grasa que almacena el exceso de energía y da lugar a ‘barrigas cerveceras’ y michelines) en que quema lípidos y glucosa para generar calor corporal y mantenernos calientes. En este sentido, la grasa parda se considera una grasa “buena” y, por esta razón, se encuentra en el centro de muchas investigaciones sobre la obesidad destinadas a convertir una en otra y, así ayudar a abordar el exceso de peso corporal y los problemas de salud relacionados con la obesidad. La grasa parda se considera una grasa %22buena%22 Cómo se desarrolló el estudio Este nuevo estudio involucró a ratones alimentados con una dieta occidental típica alta en grasas para hacerlos obesos. Luego, los animales fueron expuestos al frío, con temperaturas alrededor de 4 Cº. Los científicos descubrieron que su sensibilidad a la insulina aumentaba y su metabolismo de la glucosa mejoraba. Su peso corporal también disminuyó en comparación con los ratones de control mantenidos a temperaturas neutrales y, de manera crítica, los científicos encontraron reducciones significativas en la inflamación. Las investigaciones revelaron que estos efectos dependían de la producción de una molécula natural en la grasa parda llamada Maresin 2. “Descubrimos que la grasa parda produce Maresin 2, que resuelve la inflamación de forma sistémica y en el hígado” Esto afirmó Matthew Spite, coautor de la investigación. “Estos hallazgos sugieren una función previamente no reconocida del tejido adiposo pardo en la promoción de la resolución de la inflamación en la obesidad a través de la producción de este importante mediador de lípidos”. Avance sobre el estudio de la inflamación El descubrimiento se une a otros hallazgos interesantes sobre la forma en que se comporta la grasa en respuesta a diferentes temperaturas, como un estudio de 2020 que muestra cómo el entrenamiento de intervalos de alta intensidad en el frío puede aumentar la quema de grasa en comparación con el entrenamiento a temperaturas neutrales. Si bien, Maresin 2 se descompone demasiado rápido en el cuerpo para convertirse directamente en un medicamento, los científicos ahora están buscando análogos químicos más estables que puedan usarse para abordar la inflamación crónica asociada con la obesidad. “Una amplia evidencia indica que la obesidad y el síndrome metabólico están relacionados con la inflamación crónica que conduce a la resistencia sistémica a la insulina, por lo que interrumpir la inflamación en la obesidad podría ofrecer terapias prometedoras para las enfermedades relacionadas con la obesidad” Explica el coautor Yu-Hua Tseng. *La investigación fue publicada en la revista Nature Metabolism. **Fuente: Joslin Diabetes Center a través de EurekAlert


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