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¿Cuánto influyen las zapatillas en las lesiones de los co…


Comenzaba hoy mi jornada laboral con la visita de un seguidor de Madrid que venía bastante fastidiado con una persistente lesión de tendón rotualiano. Ello me ha inspirado a escribir este artículo con el que trataré de aclarar conceptos y convertiros en consumidores mejor informados. Tal vez a alguno le pueda parecer que tiro piedras contra mi propio tejado, pero no me preocupa porque mi casa no es la de vender por vender sino la de arreglar problemas a corredores que, si consigo que sigan corriendo, probablemente me seguirán comprando en un futuro. Esta es la filosofía que no solo tengo yo sino la de muchos compañeros de tiendas especialistas, de justicia decirlo.

Yendo un poco al centro de la cuestión el caso es que demasiadas veces pedimos a las zapatillas que nos resuelvan lesiones o problemas que no son de su alcance. Como siempre digo una zapatilla en mal estado o inadecuada empeora casi cualquier lesión que podamos tener, cierto, pero solo unas cuantas van a notar una mejoraría notable con un cambio de zapatillas. Vamos a identificarlas:

Por regla general todas las lesiones en desde la rodilla hasta los pies guardan una estrecha relación con la zapatilla por una cuestión lógica, dependen mucho de los apoyos. Esta relación va aminorando a medida que vamos subiendo y aunque como digo guardan siempre cierta relación llega a ser irrelevante. Las lesiones que sí pueden mejorar mucho cambiando de zapatillas son:

Sobrecargas de tibiales (en consecuencia las periostitis derivadas de: ambos tibiales (anterior y posterior) casi siempre sufren por un movimiento de pronación del pie ya que son los encargados de regularla. Si somos pronadores, llevamos una zapatilla neutra y cambiamos a una pronadora, o en su caso plantillas ortopédicas, notarás una enorme mejoría de tus molestias en muy pocos días.

Tendinitis de pata de ganso:

Comenzamos con la mejoras indirectas. La tendinitis de pata de ganso (dolor en la cara interna de la rodilla) se reparte a medias por la eversión del pie (movimiento de rotación interna) así como por la rotación a interna del fémur derivada de una cadera que no funciona correctamente. Si eres pronador sin corregir notarás cierto alivio en la zona en cuanto tus pies dejen de pronar mediante unas zapatillas pronadoras. Obviamente el grado de alivio vendrá determinado por la causa ya que si es más notorio el valgo del fémur que la pronación del pie menos importancia tendrá.

Tendinitis rotuliana:

Todo un clásico en el que la zapatilla tiene que ver de manera limitada. Las tendinitis rotulianas son solo cuestión de zapatillas si hay una evidente falta de amortiguación bien porque la zapatilla esté pasada de kilómetros o bien porque la relación peso del usuario-amortiguación de la zapatilla esté desfasada. Si no es el caso comienza a buscar en tu técnica de carrera.

Problemas en los soleos:

Podría copiar y pegar lo anteriormente dicho. No es casualidad que ambas dolencias aparezcan juntas y es que la mayoría de quienes la padecen tienen una técnica de carrera tan lesiva para la rodilla como para los sóleos.

Problemas en gemelos y peroneos:

Aquí podríamos hablar de una responsabilidad a medias o como me gusta decirlo a mí un factor desencadenante. Estos músculos sufren cuando hay inestabilidad en el pie y en buena lógica cuando una zapatilla es inestable la cosa empeora bastante. Si los tenemos fuertes y bien trabajados nuestra tolerancia aumenta pero no es infinita, ojo…afirmación de primer día de acondicionamiento físico de la universidad que algunos no parecen querer entender.

Problemas en el tendón de Aquiles:

Casi se me pasa una de las lesiones estrella del panorama corredor. Aunque tengo memoria de pez lo cierto y verdad es que casi siempre nuestro pobre tendón de Aquiles es el que paga las facturas de las sobrecargas en el soleo, peroneo, gemelos, etc. Así que todo lo dicho anteriormente vale para nuestro amigo. En cuanto a zapatillas puede mejorar, sí, pero cuidado que hay letra pequeña que luego os contaré.

Fascitis plantares, neuroma de Morton, etc:

Todo lo que nos pueda pasar en el pie desde luego que tiene poca o ninguna gracia. Son lesiones pesadas de quitar tanto en cuanto resulta complicado dejar reposar el pie pero más allá demasiadas veces están estrechamente relacionadas con la morfología de nuestro pie y eso, amigo, viene de casa. La importancia de las zapatillas aquí puede marcar la diferencia pero siempre sin perder la idea de que es nuestro pie quien de entrada es deficiente. Una estructura deficiente en una zapatilla ineficiente no es difícil de imaginar el resultado. Si tenemos un pie cavo, con malos apoyos y reparto de cargas, etcétera deberemos tener mucho mimo a la hora de escoger zapatillas procurando al pie una estructura consolidada y una amortiguación equilibrada.

JOMA r3000 placa carbono 02
JOMA r3000 placa carbono 02

¿Y EL DROP?

¡La madre del cordero! Hace años se puso este concepto de moda y muchos profesionales se aferraron a él como el Santo Grial de todo. Ni mucho menos. Siento decepcionar pero un drop no arregla una mala técnica de carrera y ni tan siquiera unos malos apoyos. Todo eso es un sistema realmente complejo que no depende del drop. Si pensabas que simplemente tocando la altura del talón de tu zapatilla se iban a resolver tus problemas te diré que lo único que estás haciendo es mover las cargas de sitio y a veces, créeme, más vale aquello de “más vale lo malo conocido”. Antes os contaba lo que pasa con las lesiones de tendón de Aquiles y el porqué no es tan fácil resolverlo con una zapatilla y por ende una plantilla ortopédica. Veamos lo que podría ser un caso real:

Corredor con una tendinitis de Aquiles:

Subimos el drop mediante plantillas o zapatillas = a corto plazo notará un tremendo alivio en la sensación de tirantez pero a medio y largo vamos a acortarle la musculatura de la cadena posterior lo que tendrá como consecuencia que al paso del tiempo la musculatura vuelva a colapsar y acabe tirando del tendón.

Bajamos el drop = el corredor incrementará la sensación de tirantez si bien estará sembrando una musculatura más elástica que en el futuro le permitirá tener más margen al tendón.

Como veis no hay solución fácil y si me dieran a elegir fijarme en el drop de la zapatilla sería el último recurso por cuanto será algo estático. En cambio tu podólogo de confianza podrá, por ejemplo, colocar un drop alto en tu plantilla para en un primer momento aliviarte y luego ir bajándolo para conseguir una musculatura más elástica que no lastre tanto al tendón. Y que vamos a decir si ya eres tú, día a día, quien mediante ejercicios en los que tú mismo controlas cuando molesta y cuando hay margen quien va poniendo soluciones. Esto es lo que no queremos oír, a menudo preferimos algo tangible que haga el trabajo por nosotros. Se paciente y comunicativo con tu podólogo y la cosa llegará a buen puerto.

¿Y LA ESPALDA? ¿Y LA CADERA?

Lo siento pero aquí tu zapatilla solo tiene importancia si es realmente deficiente pero lo más común es que sean problemas de otra índole los que te están lesionando. Hay un mantra que se repite y es que “el pie es la base” y razón no le falta pero tampoco podemos jugárnosla todo a esa carta porque eso sería ignorar a la otra mitad del cuerpo. Puedes tener unos apoyos de cine y tener una escoliosis de caballo, problemas posturales y un largo etcétera que no se pueden pasar por alto. Evidentemente que unos malos apoyos pueden estropear casi todo pero como digo no todo acaba ahí.

PLANTILLAS ORTOPÉDICAS ¿SÍ O NO?

Espero a que a estas alturas de la película ya intuyas la respuesta. De entrada decir que las llevo y de salida decir que la idea de mi podóloga es que algún día deje de llevarlas. Así de fácil. Las plantillas ortopédicas son de gran ayuda a la hora de corregir deficiencias, mejorar posturas, compensar cargas, etcétera. El problema es que son externas al propio cuerpo y a veces demasiado buenas en su desempeño. El resultado es que acaban por hacer el trabajo que nuestro cuerpo debería hacer y lo vuelven más ineficiente. ¿Entonces? No te vayas como loco a quitar las plantillas, no. Te está corrigiendo una deficiencia y eso te está salvando, pero lo realmente interesante es si tu corriges esa deficiencia mediante trabajo específico. Ello lleva tiempo, esfuerzo y un diálogo permanente entre tu podólogo, tú y quienes te entrenan para poco a poco ir dando a tu cuerpo herramientas para salvar esas deficiencias. Con esto no quiero decir que un día te vayas a quitar las plantillas pues muchas de esas deficiencias son difícilmente corregibles con ejercicios, pero sí puedes ir restando importancia a éstas. Se podría decir que una plantilla es una salvavidas pero lo ideal es que sepas nadar.

Espero haber sido de ayuda. No hay soluciones fáciles y por desgracia se nos venden muchísimas.



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